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viernes, 14 de mayo de 2010

Vivir en un Parque, Vivienda Social / MAB Arquitectura


© Paolo Riolzi
© Paolo Riolzi

Proyecto de Vivienda Protegida Oficial y parque público promovido por el Ayuntamiento de Milán en un área de 33.500m2 en el barrio Gallaratese.
La intervención consiste en 184 viviendas, equipamientos, locales comerciales y un parque urbano de 30.000 m2.

SOCIAL HOUSING Y ESPACIO PÚBLICO

Ubicación
Ubicación

El proyecto impulsa un modelo de Social Housing en el cual la residencia es soportada por el espacio público y los equipamientos, a fin de crear nuevas sinergias con el barrio y contribuir a la inserción de la nueva comunidad en la trama social existente.

© Paolo Riolzi
© Paolo Riolzi

El concepto residencial no se reduce únicamente a la vivienda, sino que se extiende a los espacios comunitarios (sala de reuniones, lavanderías, cuartos comunes), los espacios abiertos, las áreas de juegos del parque y los equipamientos (guardería, centro de día, centro cívico). Los locales comerciales y las cafeterías actúan junto al resto del espacio público como lugares de atracción para todo el barrio.

EL MASTERPLAN
Masterplan
Masterplan

La intervención se coloca en una parcela estrecha y muy larga que, por su posición y forma particular, representa el límite entre el barrio residencial del Gallatarese y las áreas rurales en transformación al norte.
El parque y el espacio público estructuran la intervención arquitectónica poniendo en relación los edificios, las zonas verdes y los recorridos, en un discurso continuo, homogéneo y unitario.
Un recorrido peatonal este-oeste organiza el conjunto, relacionando las franjas verdes a norte y sur. Las dos partes se desarrollan a lo largo del recorrido creando desviaciones y cambios de dirección. Al sur, el parque se propone como una extensión de la vía Appennini, convirtiéndose así en espacio público para todo el barrio Gallatarese, dotado de zonas con diferentes usos y calidad de materiales.

© Paolo Riolzi
© Paolo Riolzi

El problema de la contaminación acústica y de la creación de una barrera de protección del ruido del tráfico se ha solucionado manteniendo la permeabilidad entre calle y parque. El muro-talud de altura variable se configura como un elemento escultórico del nuevo paisaje de vía Gallarate que se deja perforar y recortar por las líneas de acceso peatonal y que acoge en su interior, en espacios semi-hipogeos, pequeños pabellones de servicio al barrio.
Los edificios se configuran con alturas variables a lo largo de todo el recorrido, se perforan en la planta baja, giran para adaptarse al camino, se integran con los terraplenes al norte y se elevan con cuatro torres al sur, en la via Appennini.

LAS VIVIENDAS

© Paolo Riolzi
© Paolo Riolzi

Las viviendas son variaciones de cuatro tipologías distintas, la mayor parte de tres y cuatro dormitorios con ventilación cruzada y dispuestas en cada edificio de modo que las zonas de día se orienten a oeste con galerías y terrazas, y las zonas de noche miren hacia el este.
Se caracterizan por una distribución flexible: se reducen al mínimo los espacios de distribución y las cocinas se integran a los salones a través de paneles correderos. Las viviendas tienen ventilación cruzada, amplios ventanales con alto rendimiento termo-acústico y galerías con celosías correderas de aluminio.

martes, 27 de abril de 2010

White Mountain: Una oficina futurista bajo el Parque Vita Berg, en Estocolmo

Nadie sospecharía que bajo el manto verde del Parque Vita Berg, en Estocolmo (Suecia), se encuentran las oficinas del proveedor de Internet Bahnhof AB. Un antiguo bunker anti-atómico de la guerra fría reconvertido por el estudio Albert France-Lanord Architects en un complejo de oficinas futurista inspirado en las películas de ciencia ficción realista de la década de los setenta.

A 30 metros de profundidad y sobre un espacio de cerca de 1.200 metros cuadrados delimitado por paredes de roca granítica, la atmósfera de las instalaciones de la firma sueca Bahnhof AB respiran un aire irreal y algo “demodé” cercano a las escenografías creadas por Ken Adams para la serie del agente secreto 007 en la década de los 70, en las que los malvados disponían de guaridas secretas hipertecnificadas, algo así como las actuales casas domóticas pero con pasadizos y trampas mortales.

Largos pasillos habitados por tuberías, servidores y computadores emergiendo de la roca viva, entre muros de cristal y con la omnipresencia de una luz fría que refuerza la sensación de estar caminando por una estación espacial. Esa es la primera impresión que deja el complejo White Mountain.

No en vano, Albert France-Lanord ha recreado un ambiente gélido en el que predominan los blancos y los azules sobre el fondo natural y frío de la roca. Un espacio que recuerda más a una nave interestelar o a una instalación lunar algo “kitsch”. Quizá la inspiración cinematográfica tome más sentido si recordamos que Ken Adams también colaboró con Stanley Kubrick en 2001, una odisea en el espacio. Y que este último trabajó con la NASA.

En todo caso, la voluntad del arquitecto por aclimatar el interior del refugio nuclear para el uso humano, le ha llevado a incorporar vegetación e imitar los juegos de luz y agua de los espacios naturales, si bien, la sensación de “ausencia” sigue en la atmósfera, como si de una nave o instalación abandonada se tratase.

Sensación que se acentúa aún más en la sala principal. Un espacio que no está limitado por las superficies tradicionales sino que se define por el vacío dentro de una masa. Con una sala de reunión central elevada, en cuyo interior el mobiliario busca aportar la calidez que carece el resto del espacio, alfombra de piel incluida, que recuerda más a la guarida del villano que a una sala de reuniones contemporánea.

Y, de nuevo, el trabajo de Albert France-Lanord evoca al cine. Concretamente a otro de los clásicos de la ciencia ficción; Naves Misteriosas. Un relato con tintes ecológicos en los que se mezcla la más avanzada tecnología representada por las naves espaciales botánicas situadas en la órbita con Saturno cuya misión es conservar los últimos restos biológicos de la tierra. Esa integración vegetal con la tecnología se ve en la zona común próxima al vestíbulo del complejo, islas humanizadas de un espacio en el que lo principal es la temperatura física –para la ventilación y refrigeración de los aparatos- y emocional, para obtener el efecto global deseado.


Photografías de Åke E:son Lindman

Via: diariodesign.com